A propósito de la entrevista a José Manuel Raya, Abogado Laboralista, Graduado Social y Socio de DMS Legal.
En España se está estudiando ampliar a 10 días el permiso en caso de fallecimiento de un familiar (hoy, 2 días, más 2 adicionales si hay desplazamiento a la Península) y crear un permiso de 15 días para acompañamiento y cuidados paliativos de un familiar. La discusión no es ideológica: es organizativa y humana. ¿Cuándo está realmente una persona en condiciones de volver a trabajar tras una pérdida?
«Si la empresa no tiene sentimientos, el médico ha de tener conocimiento.»
— Jose Manuel Raya.
El duelo no es un trámite. Desorganiza lo cotidiano, exige logística familiar, exige trámites legales y, sobre todo, sitúa a la persona en un estado de vulnerabilidad psicoemocional que raramente se resuelve en 48 o 72 horas. La práctica demuestra que, ante plazos tan cortos, se acaban utilizando vacaciones, fórmulas informales del tipo “vuelve cuando estés bien” o, en no pocas ocasiones, se deriva en bajas por depresión que llegan después, con mayor coste humano y organizativo. El problema no es “volver” sino volver en condiciones, y esa diferencia determina la calidad del trabajo, la seguridad, las relaciones de equipo y la continuidad de los proyectos.
Desde esa constatación, la propuesta es eminentemente práctica: que el médico de cabecera o el psicólogo de la sanidad pública determinen en cada caso cuándo el trabajador está realmente apto para reincorporarse tras una muerte o una enfermedad grave.
Comparativa con otros permisos retribuidos.
Este enfoque también exige poner en contexto otros permisos. Hoy concedemos 15 días por matrimonio o pareja de hecho, 5 días por accidente o enfermedad de la pareja, 1 día por traslado de domicilio, además de permisos prenatales (clases de preparación al parto). Nada de esto es “malo” en sí, pero sí conviene reordenarlo con criterios de impacto real y proporcionalidad: ampliar el permiso de duelo donde la afectación es más intensa (por ejemplo, en la pérdida de un hijo, que muy probablemente requiere regulación específica) y ajustar aquellos supuestos cuyo efecto funcional y emocional sea menor en comparación. No se trata de sumar días sin medida, sino de priorizar lo esencial y racionalizar lo accesorio.
Informar bien ayuda a decidir mejor.
Ampliar el permiso de duelo cuando realmente importa, permitir que sea la evidencia sanitaria la que marque el momento del retorno y revisar el resto de permisos no es solo humanidad; es también prevención, productividad y reputación. Para la empresa, este reequilibrio no es una cesión sin retorno. Un permiso de duelo mejor diseñado reduce el riesgo de presentismo improductivo (estar, pero no rendir), disminuye errores y accidentes asociados a la falta de concentración, y limita bajas más largas y costosas. Ese es el marco que José Manuel Raya plantea en su entrevista y sobre el que merece la pena abrir el debate.
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Ver entrevista completa
20 de octubre de 2025, programa Ara Anam de IB3 Televisió.
Entrevista en catalán.


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