Estos últimos años se han estado realizando más donaciones de inmuebles que nunca, sobre todo porque muchas Comunidades Autónomas han rebajado drásticamente el Impuesto aplicable a sus residentes por donaciones entre familiares directos.
El gran problema es que muchas personas han formalizado esas donaciones de inmuebles pensando sólo en ese Impuesto, en el Impuesto de Donaciones a pagar por el donatario, olvidándose de otros impuestos que se devengaban con esas operaciones por importes que pueden ser muy elevados.
Muchos no sabían que al donar un inmueble puede resultar una importante ganancia patrimonial por la que el donante debe pagar Impuesto sobre la Renta, y no han reflejado esas ganancias en la correspondiente declaración de IRPF. Ahora, Hacienda está comenzando a revisar esas operaciones y puede exigir el pago de impuestos elevados, incluso con sanciones. Además, Hacienda puede comprobar los valores de los inmuebles declarados en la escritura de donación al objeto de exigir mayores impuestos al donatario (Impuesto Sucesiones y Donaciones) y al donante (IRPF).